El negocio de la marihuana, o cómo los medios tratan la realidad del cannabis

El negocio de la marihuana, o cómo los medios tratan la realidad del cannabis
El negocio de la marihuana, o cómo los medios tratan la realidad del cannabis

Aprovechando que recientemente se ha emitido un reportaje de TVE centrado en el cannabis (En Portada: “El negocio de la marihuana”), hemos querido hacer unas reflexiones sobre cómo los medios tratan la realidad del cannabis.

El reportaje de En Portada viene acompañado de sendas noticias publicadas en rtve.es, centradas en cannabis y jóvenes, una entrevista a una persona que se mueve en el mercado negro del cannabis y una noticia panorámica, donde se intentan recoger el resto de puntos de vista (judicial, policial, asociaciones cannábicas). Vamos a ver qué y cómo cuentan estas noticias

Cannabis y jóvenes: Brotes psicóticos y pérdida de memoria, algunos efectos del cannabis en los menores

Resulta muy triste que en una noticia centrada en el uso de cannabis, además en jóvenes, no se mencione ni una vez las estrategias o políticas de reducción de riesgos. Únicamente inciden en los daños del cannabis, y maximizándolos. Resulta más triste aún que no se haga mención a la extrema dificultad de acceso al cannabis que tendrían las personas menores de edad si estuviese regulada la planta. Ahora hay un acceso fácil sin control, algo imposible con una regulación

Además, como nota caricaturesca, en esta noticia ni siquiera aparece bien escrito el THC (tetrahidrocannabinol): «El tetracannabinol (sic) es un componente que hace que se generen síntomas psicóticos, que produce alteraciones en la memoria, en la atención, y también ansiedad». 

No hace falta añadir que se centran en una versión: el uso de cannabis conduce a la psicosis y a la esquizofrenia. Pero no se les ocurre añadir que el riesgo a padecer estos trastornos es multifactorial, es decir, tiene diversos motivos (genéticos, sociales, de crianza, de uso de sustancias, entre otros). 

El mercado negro: Luis, narcotraficante: «La marihuana tiene una rentabilidad espectacular»

Aquí nos detendremos poco, sólo una pequeña reflexión: ¿Por qué casi nunca consiguen entrevistar a quien lidera una gran organización? Honestamente, no es una gran pieza informativa esta entrevista, como todas a gente dedicada al menudeo o símiles. Los medios no quieren o no pueden apuntar a las cabezas del narcotráfico. Sabemos que es difícil, pero desde luego es mucho mejor en cuanto a la información, la perspectiva, la reflexión. Lástima que no suela suceder. 

Ya que estamos, añadiremos otra reflexión: puestos a tratar una entrevista, ¿por qué no a alguien que cultiva cannabis para autoconsumo? Desde luego, es una óptica mucho menos tratada en los grandes medios, y por ello puede dar mayor calidad informativa. Daría visibilidad a esta realidad tan poco tratada habitualmente. Una realidad silenciada, podríamos añadir. Pero claro, mejor dar voz a quien menudea, tiene más morbo…

Panorámica: España, paraíso para el cultivo y el comercio de la marihuana

Pese a ser una noticia de amplia perspectiva, es una pieza informativa clásica en cuanto al tratamiento del cannabis. Se centra en cómo crece el narcotráfico, y da amplios detalles de la War on Drugs: incautaciones, detenciones, gráficos, etc. 

Por un lado, nos queremos centrar en un detalle. Resaltan varias veces este trinomio: marihuana más adictiva, más potente, más tóxica. Aquí hay una falacia, un falso argumento: a una verdad (la mayor presencia de cannabinoides, THC, CBD, etc. en las variedades actuales) se le añaden dos argumentos sesgados (adicción y toxicidad)

Sobre la adicción. A ver, en sí la dependencia al cannabis es psicológica, no física. Este detalle no suelen comentarlo. Repito, el cannabis no produce adicción (dependencia física, síndrome de abstinencia, etc.), al menos no como implica esta sentencia lapidaria. 

Sobre la toxicidad, el cannabis en sí no es tóxico, no te puedes envenenar por su uso, como sí sucede con el alcohol, por ejemplo. Ahora bien, puede ser que tenga contaminantes por el cultivo, el almacenado o el transporte en malas condiciones. Algo que no se daría si el cannabis estuviese regulado. Algo que las asociaciones hacen, asegurar la trazabilidad.

Otro modo de incidir en este falso argumento. Os dejamos una cita de la responsable del laboratorio de los Mossos d’Esquadra sobre el aumento de THC en el cannabis actualmente: “Esto implica que están consumiendo sustancias con un porcentaje mucho más elevado, que provoca mucha más adicción y que afecta mucho más al sistema nervioso”. Otra vez la misma falsa asociación, más potencia equivale a más adicción. Además, esto no pasaría si la estrategia frente al cannabis fuese la reducción de riesgos, la información y el criterio y no la War on Drugs. Con información y criterio, una persona usuaria es más probable que use una menor cantidad de cannabis si este es más potente. Lo habitual es querer relajarse, aumentar la creatividad o experiencias similares, no un uso abusivo como pretenden hacer creer con estos argumentos.  

Ahora bien, también hay aspectos positivos. La extensa realidad del cannabis empieza a ser tratada con un poco más de perspectiva. Por lo menos, también se ha preguntado a entidades centradas en la reducción de riesgos, como Energy Control. Eso sí, lo hacen para acentuar la sensación de peligro. De toda la información que recogieron, sólo mencionan la presencia de Spice (cannabinoides sintéticos, estos sí tóxicos, es decir, que envenenan) en cannabis de centro Europa. Al menos aquí sí explicitan el objetivo de Energy Control, la reducción de riesgos

Y ya al final de la pieza informativa se recoge otra realidad habitualmente silenciada del cannabis, aunque cada vez menos: las asociaciones cannábicas. Se incluyen diversas declaraciones de la portavoz de CONFAC (Confederación de Federaciones de Asociaciones Cannábicas), Ana Afuera. Os dejamos aquí algunas de sus palabras sobre la realidad del uso de la planta en estas tierras: “Es mejor ir a los clubes que tienen esa trazabilidad de la sustancia y conocer dónde se ha cultivado, quien la ha cultivado y cómo, porque si no la gente va al mercado negro y no sabe lo que se está fumando”. Otro punto para reflexionar: “nos debemos plantear qué estamos haciendo para importar el crimen organizado (…) la ambigüedad y la tolerancia que hay en las leyes hacen que sea un panorama deseable para las mafias”. 

Poco a poco, los medios empiezan a tratar el cannabis con una mirada más amplia. Sin embargo, aún se nota el lastre de décadas de War on Drugs, sensacionalismo e interminables cifras de decomisos y detenciones. Es un avance, pero resulta un tanto insuficiente.

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