Vaporización con cannabis: Líquidos de rosin, la joya de la corona

Dentro del enorme mercado de líquidos con THC, que analizamos anteriormente, los cartuchos de rosin son el equivalente al “vino natural” del mundo cannábico. Porque el rosin se obtiene sin solventes, solo calor y presión sobre la flor o sobre hachís. Eso trae varias ventajas:

1. Pureza real:

No hay butano, CO₂, etanol ni residuos de procesos químicos. Solo cannabis en su forma más limpia.

2. Mejor perfil de terpenos:

El rosin conserva muchos terpenos que se pierden en destilados o procesos con solventes. El resultado es un sabor más complejo, efecto más completo.

3. No necesita diluyentes:

El rosin puede quedar demasiado espeso, pero la solución no es añadir PG, VG o MCT, como sí es necesario en otros tipos de cartuchos. Hoy existen técnicas para conservar sus terpenos nativos y ajustar la textura solo con el propio contenido del cannabis.

Entonces, ¿Todos los líquidos con THC son seguros?

Depende. Y mucho. Los dos factores determinantes son:

  1. Cómo se elaboran.
  2. Qué contiene realmente el cartucho.

Los riesgos más habituales incluyen:

  • Aceites densos que dejan residuos y queman la resistencia, liberando compuestos irritantes.
  • Diluyentes no aptos para vaporizar, como los que se relacionaron con el caso “EVALI” en 2019 en EE.UU.
  • Productos no testados, especialmente en mercados ilícitos.

Por eso, en entornos regulados y clubes sociales responsables, se está apostando cada vez más por:

  • Extractos sin diluyentes.
  • Productos con análisis completos (potencia, cannabinoides, terpenos, y metales pesados).
  • Extractos sin solventes, como rosin.

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