El Gobierno Argentino reglamentó la Ley 27.669/22 de cannabis medicinal y cáñamo industrial

En un importante paso hacia la regulación de la industria del cannabis en Argentina, el Gobierno ha dado luz verde a la Ley 27.669/22 que aborda tanto el cannabis medicinal como el cáñamo industrial. Tras quince meses desde su aprobación en el Congreso, el decreto 405/2023 ha marcado el camino para la implementación de esta ley, sentando así las bases para una industria que promete transformar tanto el panorama económico como el de la salud en el país.

Publicado en el Boletín Oficial el pasado lunes 7 de agosto de 2023, este decreto presidencial permite el desarrollo de aplicaciones medicinales basadas en la planta de cannabis, tanto para seres humanos como para animales. La normativa, que se erigió en mayo de 2022, se propone establecer un marco regulatorio integral que abarque desde la producción hasta la comercialización de la planta, sus derivados y semillas, destinados tanto al uso medicinal como al industrial.

El gobierno argentino ha buscado en esta regulación canalizar las aspiraciones de una sociedad que ha respaldado enérgicamente los beneficios asociados al empleo terapéutico del cannabis. Con un optimismo palpable, se estima que esta incipiente industria generará alrededor de 10 mil puestos de trabajo en los primeros años, en respuesta a una demanda que se calcula en aproximadamente seis millones de usuarios de esta ancestral planta, focalizándose, por supuesto, en su utilización con fines médicos. Un aspecto a destacar es el compromiso de priorizar a las pequeñas y medianas empresas, las cooperativas y las economías regionales.

El THC legal en Argentina

Uno de los hitos más significativos de esta regulación es la consideración del término «cannabis psicoactivo» para aquellas plantas que, en su composición química, superen el 1% de Tetrahidrocannabinol (THC) en sus flores secas. Este umbral marca un punto crucial a partir del cual se permite la producción de productos basados en esta sustancia, sin incurrir en conflictos legales ni transgredir normativas internacionales.

En pos de un enfoque adaptable y progresista, el marco regulatorio ha dado paso a la creación de la Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y el Cannabis Medicinal (ARICCAME). Esta entidad no solo tendrá la potestad de ajustar esta proporción en función de los avances legislativos, sino también de los descubrimientos científicos, avances tecnológicos e innovaciones industriales. Además, se le otorga la facultad de establecer categorías especiales por encima del índice predeterminado, según la finalidad de la producción.

La ARICCAME, en su rol de autoridad de aplicación, será la encargada de definir las especificaciones y regulaciones referentes a lo que se entiende como «producto derivado» del cannabis. Esta categorización abarcará aplicaciones médicas humanas y veterinarias, productos nutricionales, cosméticos, industriales, de salud y fertilidad vegetal. Sin embargo, la reglamentación deja la puerta abierta a futuras funcionalidades que puedan surgir de la investigación científica y el desarrollo tecnológico e industrial. Esto puede abarcar desde el aprovechamiento de las semillas como alimento hasta la extracción de aceites ricos en Omega 3, 6 y 9, así como el uso de la fibra en la confección de textiles sustentables.

Cómo tramitar la licencia para producir cannabis legal

En esta línea, se establece una Ventanilla Única a través de la cual se podrán gestionar las autorizaciones y licencias para diversas actividades a lo largo de la cadena productiva del cannabis. Desde el cultivo hasta la distribución y comercialización, pasando por el procesamiento y la investigación, esta plataforma simplificará el proceso para los interesados.

En un guiño hacia la equidad y la inclusión, la ley subraya que si el 50% o más de los roles de toma de decisiones, como la presidencia, administración, dirección y gerencia, están ocupados por mujeres o personas trans, y si la mitad o más de los puestos de trabajo son ocupados por mujeres u otras personas con identidades no binarias, tendrán prioridad en la obtención de licencias.

En última instancia, todas las licencias tendrán una validez mínima de cinco años y podrán renovarse. Se han definido siete tipos de licencias, abarcando desde el cultivo hasta la exportación, lo que pone de manifiesto la intención de construir una industria robusta y diversificada que satisfaga las distintas necesidades y posibilidades que ofrece el cannabis en Argentina.

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