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Legalidad cannábica IX: ¿Puedo llevar o fumar CBD en las calles de España?

En los últimos años, el CBD (cannabidiol) ha ganado popularidad en España por sus posibles beneficios terapéuticos y su carácter no psicoactivo. Lo encontramos en aceites, cosméticos, infusiones o flores con bajo contenido en THC (menos del 0,2 %), y su venta es legal en determinados contextos. Sin embargo, la confusión surge cuando hablamos de consumir o portar flores de CBD en la vía pública, una situación que puede traer consecuencias legales si no se comprende bien la normativa vigente.

El marco legal del CBD en España

A diferencia del THC, el principal compuesto psicoactivo del cannabis, el CBD no está considerado una sustancia fiscalizada por la legislación española. Esto significa que su uso no está penalizado, siempre que los productos cumplan con los límites de THC establecidos y se vendan bajo las regulaciones correspondientes.

Sin embargo, la Ley Orgánica 4/2015 de Protección de la Seguridad Ciudadana, conocida como Ley Mordaza, introduce un matiz importante: prohíbe el consumo y la tenencia de drogas o sustancias estupefacientes en lugares públicos, independientemente de su intención o cantidad. Aunque el CBD en sí no se considera droga, las flores de cáñamo y el cannabis con bajo THC son visualmente indistinguibles del cannabis ilegal, lo que genera ambigüedad en la práctica policial.

¿Qué pasa si llevo flores de CBD por la calle de Madrid o Barcelona?

Llevar flores de CBD en la vía pública puede ser interpretado como tenencia de cannabis ilegal, ya que las fuerzas de seguridad no tienen medios inmediatos para distinguir si la sustancia contiene THC o no. En la práctica, esto puede traducirse en:

Por eso, muchas tiendas de CBD indican en sus envases que el producto *no está destinado al consumo ni debe abrirse en espacios públicos, como una medida preventiva ante posibles confusiones legales.

Fumar flores de CBD o derivados del cáñamo en la vía pública no está permitido. Se sanciona el consumo en lugares públicos de cualquier sustancia que pueda ser considerada droga, y en la práctica, no hay forma de diferenciar visualmente si un cigarro o vaporizador contiene CBD o THC.  

En consecuencia, puede ser sancionado como si se tratara de consumo de cannabis tradicional, incluso si el usuario afirma que se trata de CBD legal. En todo caso, la carga de la prueba recaerá sobre el consumidor, que deberá acreditar la composición del producto, lo cual es difícil de demostrar en el momento del control.

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