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Vaporización de líquidos con THC

La vaporización ya forma parte del presente en las personas usuarias de cannabis, pero dentro de ese universo existe un submundo del que todavía se habla poco: los líquidos con THC para vapear, también llamados cannabis vape liquids, e-liquids de THC o aceites THC para cartuchos. Aunque parecen una alternativa moderna, su calidad y seguridad dependen casi por completo de cómo están hechos. Y ahí es donde empiezan las diferencias importantes.

En este artículo te contamos, sin tecnicismos innecesarios, qué llevan realmente estos líquidos, qué riesgos implican.

¿Qué es exactamente un líquido con THC para vaporizar?

Son extractos de cannabis formulados para funcionar en vaporizadores tipo pen, pod o cartuchos 510. Para que puedan vaporizarse a baja temperatura necesitan tener la viscosidad adecuada, lo que obliga a modificar el extracto original.

Aquí es donde empiezan las diferencias entre productos artesanales, comerciales o francamente inseguros.

¿De qué están hechos normalmente?

A grandes rasgos, un líquido con THC suele tener tres componentes:

1. Cannabinoides

El corazón del producto. Dependiendo del método, puede ser:

2. Terpenos

Los fabricantes los usan por dos razones:

La clave está en qué terpenos se usan:

3. Diluyentes o agentes de corte (cuando los hay)

Aquí empiezan los problemas. Algunos cartuchos comerciales incluyen:

Estas sustancias pueden ser irritantes o poco seguras cuando se inhalan a altas temperaturas, especialmente si el vaporizador no regula bien la resistencia. Por eso muchos consumidores y clubes están migrando a extractos sin diluyentes, más caros, pero mucho más seguros.

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