El presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, ha firmado una orden ejecutiva que marca uno de los cambios más significativos en la política federal sobre el cannabis desde la aprobación de la Ley de Sustancias Controladas en 1970. Mediante este acto presidencial, el gobierno estadounidense ha decidido reclasificar la marihuana como una droga de menor peligrosidad, sacándola oficialmente de la Lista I de drogas más peligrosas junto a sustancias como la heroína y el LSD, y moviéndola a la Lista III, donde se encuentran fármacos con menor potencial de abuso y usos médicos reconocidos.
¿Qué significa este cambio?
Bajo la clasificación anterior (Lista I), la marihuana era considerada por el gobierno federal como una sustancia sin valor médico aceptado y con alto potencial de abuso. El cambio a la Lista III implica:
- Reconocimiento federal de posibles usos médicos, abriendo puertas para estudios científicos que anteriormente estaban limitados por la clasificación restrictiva.
- Reducción del estigma legal y administrativo que durante décadas ha dificultado la investigación clínica.
- Potencial disminución de cargas fiscales para empresas operando legalmente en estados que ya han regulado el mercado.
Es importante aclarar que esta orden no legaliza la marihuana recreativa a nivel federal, ni elimina automáticamente las penalizaciones federales por posesión o distribución fuera de las normas estatales o médicas. La sustancia sigue siendo técnicamente controlada, pero con un enfoque regulatorio y científico distinto.
¿Por qué se hace este cambio?
Trump ha argumentado que la reclasificación permitirá “ampliar y facilitar la investigación médica para estudiar tanto beneficios como riesgos”, y ha insistido en que muchas personas sufren dolor crónico o padecimientos para los que el cannabis podría ofrecer alivio sin los efectos secundarios de medicamentos más peligrosos.
Sin embargo, el propio proceso ha generado debate:
- Apoyo en el sector médico y científico, que ve en esta mover una oportunidad para investigar el cannabis con menos barreras legales.
- Críticas de legisladores conservadores, que temen que el cambio diluya los esfuerzos de control de drogas o envíe señales ambiguas sobre el uso recreativo.
Impacto en la industria y comunidades
Desde que se filtraron los planes presidenciales, las acciones de empresas del sector del cannabis subieron significativamente en los mercados financieros, reflejando el optimismo del sector ante la posible reclasificación federal.
Además, muchos defensores de la reforma sobre el cannabis señalan que esta acción, aunque limitada, representa un avance frente al enfoque prohibicionista tradicional:
- Facilita la posibilidad de investigación clínica avanzada.
- Podría influir en cambios fiscales y regulatorios beneficiosos.
- Refuerza el debate sobre la necesidad de una reforma más amplia, incluyendo la despenalización o regulación completa.
La orden ejecutiva de Donald Trump para bajar al cannabis de la lista federal de drogas más peligrosas constituye un hito político y simbólico, con repercusiones tanto para la investigación científica como para la industria del cannabis legal. Aunque no legaliza el uso recreativo ni elimina todos los obstáculos federales, la medida abre un nuevo capítulo en la forma en que el gobierno de Estados Unidos aborda la planta, reflejando cambios profundos en la percepción social y política del cannabis.
